“No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste”
Estas palabras las encontramos en (1 Sam 25:25) y forma parte de la historia del rey David cuando huía de Saúl, y estaba en el desierto de Parán.
En un lugar llamado Maón había un hombre muy rico y su nombre era Nabal, David tenía conocimiento de él porque tiempo atrás los criados de Nabal habían estado en tierras de Carmel y habían sido bien tratados y habían sido provistos de lo que necesitaban cuando estuvieron con ellos.
David creyendo que este hombre sería agradecido, envío diez de sus jóvenes para solicitar ayuda, pero la respuesta fue contrario a lo esperado.
Entonces David entro en furor, y ciñó su espada y con él cuatrocientos hombres mas, para ir y tomar venganza por sus propias manos, es allí cuando la afortunada intervención de Abigail mujer de Nabal evita el derramamiento de sangre de muchos hombres.
Ella toma abundante provisión y va al encuentro de David y sus hombres, y cuando lo ve se postra sobre su rostro y es cuando pronuncia las palabras del versículo con el que hemos comenzado.
Es de recomendar la lectura en su totalidad de (1 Sam 25:1-44) para una mayor comprensión del tema.
NABAL = NECIO, INSENSATO. El significado de este nombre esta muy acorde con el comportamiento de este personaje, su esposa lo define como “perverso”, “insensato”.
La palabra necio y sus sinónimos, aparecen más de cien veces en la Palabra de Dios, Posiblemente no tengas claro la definición de esta palabra, entonces sería muy interesante darle una mirada en el diccionario de la RAE: (Necio: Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber, Imprudente o falto de razón).
Una de las características del necio es que no cree en Dios, o por lo menos, no desea aceptarlo
Leemos en el (Sal 14:1) “Dice el necio en su corazón: «No hay Dios». Se han corrompido, hacen obras despreciables, no hay quien haga lo bueno“.
Uno que llega a esta conclusión, es uno que ignora las verdades que están en la Palabra de Dios, que ve solo lo superficial, que su mirada solo esta en su día a día, y por supuesto, solo tiene conocimiento de la corrupción y de la maldad que hay en el hombre, y esta dura situación le lleva al discernimiento equivocado, “Dice el necio en su corazón: «No hay Dios»”.
La ignorancia es el desconocimiento de algo, y cuando no se conoce ese algo, es cuando no queda otro camino que el que nos dice Proverbios 3:7 “No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;”
El hombre saca sus propias conclusiones, sus propios argumentos, su propia opinión, y al final esto solo acarrea destrucción y condenación para el alma.
Ningún hombre tendrá excusa delante de Dios, pues todos hemos conocido las maravillas de Su creación como nos dice (Rom 1:20) “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
— Parte I ‘EL NECIO’ — Por Antonio Arenas





















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