“¿Por qué no vino antes?”

El trabajo en el grupo continuó. John Jones fue el pastor, María dirigió la escuela de niños mientras el pequeño grupo de Taylor en Ningpo continuó la obra misionera en la gran ciudad inconversa. Por este tiempo se convirtió un chino, presidente de una sociedad idólatra, que gastaba mucho tiempo y dinero en el servicio de sus dioses. Luego de escuchar la Palabra por primera vez dijo: «Por mucho tiempo he estado en busca de la verdad, sin encontrarla. He viajado por todas partes, y no he podido hallarla. No he podido encontrar descanso en el confucianismo, el budismo ni en el taoísmo. Pero ahora sí he encontrado reposo para mi alma en lo que hemos oído esta noche. De ahora en adelante soy creyente en Jesús». En seguida fue un fiel testigo de Cristo entre sus antiguos compañeros.

Un día le preguntó a Taylor: «¿Cuánto tiempo han tenido las Buenas Nuevas en su país?». «Algunos centenares de años», le respondió Hudson algo vacilante. «¿Cómo dice? ¿Centenares de años? Mi padre buscaba la verdad y murió sin conocerla. ¡Ah! ¿Por qué no vino antes?». Ese fue un momento doloroso para Hudson Taylor, que jamás pudo borrar de su conciencia, y que profundizó en él su ansia de llevar a Cristo a aquellos que aún podían recibirlo. —-Biografía de Hudson Taylor

Nos debe hacer pensar. ¿Debemos llevar el evangelio  cuanto antes? Este párrafo me llegó muy fuertemente al corazón, y pensé: “Con todo el esfuerzo que hizo Taylor, con el anhelo que tenía de llevar el evangelio a China. ¿Y encima le dicen eso?” Pero realmente aquél hombre tenía razón. ¿Por qué no vamos a llevar el evangelio antes que sea demasiado tarde, y nos pregunten “Por qué no viniste antes”?

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Un comentario a ““¿Por qué no vino antes?””

  1. ana miriam hernandez ovalle dice:

    si realmente es estremesedor y es algo que me llega porque soy una de las muchas personas que temen poder ablar y ser rechasadas

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