(Mt. 21:1; Lc. 19:28-40; Jn. 12:12-19)
1 Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,
2 y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.
3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.
4 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.
5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?
6 Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.7 Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.
8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.
9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.
(Marcos 11:1-11) Versión Reina Valera 1960





Los perros no engendran gatitos, ni las vacas corderos, ni los cerdos preñados paren conejos. Los pájaros producen pájaros; los peces peces. Cada especie se reproduce según su propia clase. Eso no es ninguna teoría, es un hecho. ¿Entonces por qué debemos creer que el hombre desciende de una especie distinta a la suya? De ser cierta la evolución, esa será la prueba de que la Biblia es falsa, pues las Escrituras dicen que cada animal se reproduce según su propia especie. La creación entera está en contra de la teoría-cuento de la evolución.














