Continuación de ‘EL NECIO (Parte I)‘
Desde la creación del mundo, Dios cada día nos muestra Su Majestad, Su Grandeza, Su Gloria, Su Misericordia, Su Amor. Todas las maravillas de El, son “claramente visibles desde la creación del mundo” ¿Acaso no lo vemos en el agua que calma nuestra sed, en la tierra que pisamos cada día y de la cual brotan los frutos que son nuestro alimento, en el aíre que tomamos constantemente y que hasta se nos olvida que lo hacemos, el sol que ubicado a una distancia justa nos da la luz y el calor necesario para subsistir? Podríamos continuar mencionando hechos palpables que demuestran la existencia de Dios.
Después de haber visto que Dios se manifiesta delante de nuestros ojos a cada momento podemos entender la última parte del versículo, “de modo que no tienen excusa” y continua diciendo el versículo siguiente (Rom 1:21) ”Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.
Dios merece ser glorificado, exaltado, merece todo nuestro agradecimiento, pero solo lo podemos hacer a través de CRISTO y Su sacrificio en la Cruz, que es la más grande manifestación de amor de Dios para esta humanidad. Nadie podrá jamás hacer algo tan grande por esta raza humana como el sacrificio de Cristo, Quien se entrego en sacrifico de Cruz por causa de nuestros pecados.
Ahora bien, no olvidemos una palabra muy importante en la definición de NECIO, es (Ignorante) es importante tenerla presente porque la ignorancia no es excusa.
Nuestra sociedad nos obliga a prepararnos cada vez más para el presente y futuro, los estudiantes de nuestro tiempo no deben ignorar la importancia de la informática, de los idiomas, no deben ignorar que cada vez es más exigente el área laboral y se requiere de más preparación, y por ello hay una gran preocupación. Pero lo triste, es que a esta humanidad no le preocupa, le da igual ignorar las cosas de nuestro Creador de aquel que nos dio la existencia.
Pero cuan misericordioso es nuestro Dios, ¡Cuánto nos ama! Observemos lo que nos dice en
(Hech 17:30) “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;”
— Parte II ‘EL NECIO’ — Por Antonio Arenas